Se evita la ruptura anticipada de membranas y en el feto se observa lo siguiente:

  • No hay cabalgamiento de parietales.
  • No hay Dip I por compresión directa de la cabeza contra la pelvis
  • Se evita la procedencia de cordón.
  • Se evita la deflexión de la cabeza por encaje precoz.
  • Se evita el número de infecciones neonatológicas por bolsa rota.

El descenso del feto por el canal de parto se hace suave, en un canal muy blando sin presión por oxitócicos que alteran el gradiente natural de contracción y por ende el ritmo oxigenatorio y cardíaco del feto. La flotabilidad del agua permite que casi nunca sea necesario dar vuelta al bebé o torcerlo para que salgan los hombros.

El nacimiento en el agua puede estimular a un bebé, que está en una posición inapropiada, como por ejemplo de nalgas, a girar. O puede relajar a la madre lo suficiente como para que ella elija por instinto la posición más correcta para su útero y su bebé.

El agua provee al bebé con una reproducción muy parecida al ambiente de la matriz – mojado, templado, ingrávido y apacible.

Con el nacimiento en el agua, el bebé viaja suavemente de un lugar templado, mojado y seguro, dentro del cuerpo de la madre, hacia otro lugar templado, mojado y seguro en los brazos de la madre.

Foto del bebe chupando su dedo por primera vez

“Al nacer en el medio acuático, después de soportar el trauma del nacimiento, se reencuentra por unos instantes con un medio acuático y caliente igual que en la vida intrauterina”

No soporta bruscamente la gravedad que lo aplasta por primera vez en su vida, lo cual calma su angustia. La primera extensión de brazos, piernas y tronco lo hace en un medio cálido, blando y placentero.

Mantiene la apnea por unos minutos igual que en la vida intrauterina. El encuentro con el aire, la respiración aérea, la luz y los ruidos, es lento y pueden resolver cada uno de los cambios a la vez con gran disminución del trauma de nacimiento.

Cuando un niño nace en el aire el desarrollo motriz que fue adquiriendo en la vida intrauterina. se detiene y se recupera al primer año de vida con el aprendizaje. Cuando un niño nace en el agua se nota un desarrollo psicomotriz no interrumpido.

El trauma de nacimiento paraliza muchas conductas madurativas.

El bebé no recibe los muchos estímulos para inducir la respiración que están tan presentes en el nacimiento seco, y se ha sugerido que esta forma suave de estimular la respiración es la razón por la que son muy pocos los bebés nacidos en el agua que gritan después de nacimiento, y están en general en un estado de alerta tranquilo.

Estos niños nacen calmos, serenos, tienen mejor desarrollo de fuerza muscular, menor irritabilidad, no se asustan y se han comprobado disminución de las enfermedades del primer año que relacionan con situaciones de estrés y disminución de las defensas.

“El contacto inmediato con su madre y puesta al pecho en forma inmediata logran una buena lactancia. La preservación de la función olfativa está descripta como elemento importante del desarrollo intelectual”

Con el tacto y el olfato el niño se vincula inmediatamente con su madre y su fuente de alimentación.

Todos los hechos descriptos destacan que gran cantidad de mujeres y niños no necesitan intervencionismo técnico ni medicamentoso para nacer.El contacto inmediato con su madre y puesta al pecho en forma inmediata logran una buena lactancia.

La preservación de la función olfativa está descripta como elemento importante del desarrollo intelectual.

El método es elección de la paciente, luego de estar informadas de las alternativas y el médico hace una selección de acuerdo a factores obstétricos, psicológicos y emotivos.

En la conducción y atención del parto acuático se siguen a ultranza las normas de atención de un parto convencional.

El intervencionismo clásico de la obstetricia: rotura artificial de membranas, episiotomía, oxitócicos, fórceps, cesáreas, etc., que son instrumentos tan valiosos en la especialidad se respetan pero no se abusan, se respetan para los casos necesarios.

La vivencia de las pacientes es la de revertir un hecho tradicionalmente doloroso en un hecho placentero.

Estudios en el Reino Unido y la experiencia clínica demuestran que niños nacidos en el agua mantienen una mejor relación psico-afectiva con la madre, atribuible a una mejor comunicación emocional de este hermoso encuentro.

También existen antecedentes de un temprano desarrollo motriz en estos bebés comparado con niños nacidos en partos normales.

Según un informe de la Maternidad Acuario, de España, el agua caliente, durante el parto, reduce la producción de adrenalina, hormona que endurece el cuello del útero y retrasa la dilatación.

Es por ello que el agua, entonces, acorta el período de dilatación.

Además contrarresta la fuerza de la gravedad y reduce la estimulación sensorial, aumentando la producción de endorfinas, hormonas cerebrales que disminuyen la sensación de dolor y hacen olvidar el paso del tiempo. También relaja los músculos.